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YOGHISMO base de la practica del yoga social

Vivencia del yoga social

En el artículo anterior hablábamos sobre la práctica del yoga social y hacíamos referencia a la esencia del yoga como practica, no solamente para el desarrollo humano, sino como un instrumento válido para mejorar la sociedad.

Hoy hablaremos sobre el yoghismo, que es una síntesis de aplicación del yoga en nuestra vida, y como este puede repercutir de manera más directa en nuestra sociedad.

El yoghismo comienza desde la base de nuestra vida, nuestro cuerpo, a través de la enseñanza y aplicación de hábitos de vida saludable, para llevar una vida más armónica en todos los aspectos. Así podremos mejorar notablemente nuestra vida y la de nuestro entorno.

Llevar un estilo de vida saludable promovido a través del yoga influye en todos los niveles, tanto internos como externos, del ser humano.

Aquí sería insuficiente el espacio para exponer la complejidad de dicha expresión del genio humano.

Por lo tanto diremos simplemente que el yoghismo es la síntesis de todos los yogas (108 escuelas, en total, según la tradición). Los yogas que por su afán y frutos siguen entregándonos seres y espíritus ciertamente dichosos y liberados en vida, liberados de toda forma de ilusión, inconsciencia, violencia, engaño y sufrimiento.

En nuestros tiempos, cada vez mayor número de personas de culturas diversas sabe que yoga es un término del idioma sánscrito de la India, que significa, textualmente: unir, uncir, atalajar (la rienda a los caballos).

Sin embargo, Patanjali, el gran compilador del siglo V Antes de Nuestra Era, lo define, más explícitamente como: yogash citta vritti nirodha, yoga es la detención (o supresión) del flujo de los pensamientos.

Ello tiene la intención implícita de liberarnos de ataduras y conceptos errados; “ideas tóxicas” (en palabras del Gurú Adrián Marcelli).

Dichas ideas, semillas de pensamiento, y conceptos “tóxicos”, alimentan y crean ideologías y sistemas de pensamiento inflexibles y criminales como: el fascismo, el nazismo, el comunismo estalinista y, sin lugar a dudas, el capitalismo o neoliberalismo, que no son otra cosa más, que sistemas que utilizan a las masas inconscientes para mantener sus privilegios desmedidos.

“ El yoga es la detención del flujo de los pensamientos y ello con la intención implícita de liberarnos de conceptos errados ó ideas toxicas”
H.G. Adrián Marcelli

El yoga basa su enseñanza en el amor

Para algunos, es difícil asimilar conceptos que nada tienen que ver con el desarrollo armónico y espiritual de una sociedad basada en el respeto y la convivencia pacífica. y es frecuente entre estos individuos, encontrar conceptos o exigencias como la de matar en nombre de Dios, morir en nombre de la patria, suicidarse en nombre del amor y arrasar con los infieles o rebeldes en nombre de la única religión verdadera, de la verdadera filosofía o, incluso, en nuestros días, en nombre de “la democracia”. Una democracia, sin duda, acomodaticia y convenciera, que ha sido y es un andamiaje perverso de “ideas envenenadas.

Estas ideas envenenadas por su parcialidad y su sustento subjetivo, esconden, como una daga debajo del vestido, su afán discriminatorio y abusivo.

Y si hacemos un análisis objetivo y cuidadoso de los hechos históricos, veremos que esta ideología ha entrado a nuestra casa, ha envenenado el planeta, la tierra entera y sus maravillas, de incontables huérfanos y viudas dolientes, cuyos hijos e hijas, nietas y nietos, repetirán y reforzarán el ciclo maldito de la auto destrucción y el sufrimiento, si no nos liberamos, de raíz, de lo que están causando esta tragedia mundial.

Es el efecto simple de la ley de causas y consecuencias.

En síntesis: la propuesta de pensamiento y acción de un Yoga Social, está animada en el desarrollo de la consciencia individual y social de cada practicante.

«Matar en nombre de Dios, morir en nombre de la patria, suicidarse en nombre del amor y arrasar con los infieles o rebeldes en nombre de la única religión verdadera, de la verdadera filosofía o, incluso, en nuestros días, en nombre de “la democracia”.  Una democracia, sin duda, acomodaticia y convenenciera, que ha sido y es un andamiaje perverso de “ideas envenenadas»

Benjamín Santamaría

En su estado de equilibrio, salud y armonía integral, cada uno somos responsables de nosotras, nosotros mismos.

Igualmente, en nuestras relaciones sociales con la familia que crean y sostienen el tipo de gobierno que gozamos o padecemos. Son nuestros hechos y decisiones de cada día, o las de cada empresa y religión, las que permiten que nos sometan o dignifiquen. Que nos encadenen o nos liberen.

Espíritus armónicos, mentes equilibradas en cuerpos no intoxicados ni aturdidos, podrían – podríamos probarlo sin ningún tipo de dogmas-, cimentar una sociedad armónica en nuestro planeta, en nuestra América (de la Tierra del Fuego al Polo Norte), conformada por: individuos, parejas; familias y comunidades, simple y sencillamente: liberadas, equilibrados, sanas y más dichosas.

LA DIGNIDAD QUE PALPITA EN TODOS LOS SERES VIVIENTES

“Todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos”, es el inicio del artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en el seno de las Naciones Unidas, en el año de 1948.

Es un principio tan bien intencionado como incierto en el mundo actual e inmediatamente se adivina su intención política, más que genuina y profundamente humana.

Este precepto, se apila y une a la concepción, firma, aprobación y no cumplimiento, en los hechos, de infinidad de Pactos, Convenciones, Tratados,

Protocolos y todo tipo de instrumentos legales internacionales, que quieren garantizar la dignidad de la persona, la protección de la vida humana y su pleno desarrollo, pero que, en los hechos, nos demuestran, históricamente, que algo está fallando. Y lo que está fallando y podemos observar, son los corazones y las mentes de quienes proponen y firman dichos tratados.

Los seres, las mentes y corazones que los idearon y redactaron -juristas notables y eminentes catedráticos la mayoría de ellos-, podrían ser ejemplos vivientes de congruencia y reflejo de los valores universales supremos, pero: “Una cosa es lo que dicen y firman, otra cosa es lo que hacen”, dice el tonto del pueblo, el incomparable Mulaj Nasrudín de la tradición sufi.

Es realmente interesante el planteamiento de algunas interrogantes para saber cuál es el Desarrollo de nuestra conciencia social y hacia donde queremos avanzar.

Esto, posiblemente, nos ayudará a tener una visión más clara y precisa sobre la responsabilidad que nos corresponde, y sobre el trabajo que podríamos hacer como seres humanos.

¿Por qué pues es preciso trabajar internamente?

¿Qué papel juega el desarrollo espiritual y la consciencia de quienes elaboran e implementan dichas leyes internacionales?

¿Ellos lo harán?

¿Protegerán nuestras vidas y nuestra dignidad humana, a toda costa?

Y más aún:

¿Seguiremos dejando en sus manos, nuestro destino y el de la humanidad?

El yoga social propone una revolución de la consciencia. La dignidad humana parece ser un decreto muerto en esas leyes.

Nuestra dignidad humana se expresa en nuestro ser que vive y que palpita en nuestros hechos de cada instante, de cada día. Y sin distinción, todas y todos, aún quienes sostienen y provocan este sufrimiento generalizado, somos dignamente, humanos.

Habitantes de un universo infinito e igualmente palpitante, poblado de incontables seres inconcebibles. Así, en este concierto universal, estamos nosotras, nosotros con esa: nuestra dignidad humana.

En el siguiente articulo cerraremos este tema inicial del Yoga Social, hablando de nuestra dignidad como seres humanos y así mismo nuestra responsabilidad en la creación de una sociedad más justa , encaminada al mejoramiento de las condiciones tanto individuales como colectivas, materiales como espirituales, a través de la práctica del yoga.

La vivencia del yoguismo para un desarrollo humano trans-generacional y el desarrollo sostenible y respetuoso de la sociedad. Creando un estilos de vida sano en todos los aspectos que ayude a mejorar a la sociedad de una manera colectiva, de lo individual a lo colectivo, de lo micro hacia lo macro.

Yoga social, creando conciencia desde lo personal hacia lo colectivo.

<a href="https://turevistadeyoga.com/author/bensantamaria/" target="_self">Benjamín Santamaría</a>

Benjamín Santamaría

Nació en la moderna Tenochtitlán (Cd. de México). Fue designado primer Ombudsman de la Niñez y solicitó refugio en Canadá dónde fue designado primer Escritor en Residencia por parte de PEN Canadá, en dos universidades y un College. Concluyó su certificación como Profesor de yoga en el Sivananda Ashram de Quebec y en Yoguismo en México. Ha sido practicante de meditación zen por más de 45 años. Escribe para la niñez y adolescencia sobre temas sociales y desarrollo espiritual.

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