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La practica del Yoga Social

la practica del yoga social

Hoy comenzamos una serie de artículos en los que hablaremos de la practica del Yoga Social.

Comúnmente cuando se hace mención a la practica del yoga se la ve, exclusivamente, desde un punto de vista espiritual, del cuidado de la salud y del desarrollo humano, pero muy pocas veces se percibe su dimensión social.

El corazón del yoga social es la honra, preservación y defensa de la vida misma. La vida en todas sus manifestaciones: mi vida, nuestra vida individual y social. La vida sin distinción de raza, género, condición o apariencia, tanto como toda forma de vida sobre el planeta en todos los reinos de la naturaleza.

Esta nueva propuesta revolucionaria es, esencialmente, una necesidad y no una moda más, en la creciente banalización y comercialización del yoga.

Abarca una teoría sólida fundada en la historia y los principios fundamentales de los derechos humanos y la justicia social, y una práctica experimental de las tradiciones milenarias, integrando algunos elementos esenciales de varias de nuestras culturas madres.

No es algo nuevo, y va resonando en el corazón de algunos yoguis y algunas yoguinis.

En esta práctica se encuentran y dialogan visiones espirituales de geografías tan diversas, como los hallazgos espirituales y sociales de algunas culturas indígenas, el pensamiento y la práctica budista no sectaria ni religiosa, la ética islámica, el amor al prójimo de los Crísticos y, por supuesto, las prácticas trascendentales del yoghismo.

“ El corazón de la practica del yoga social es la preservación y defensa de la vida misma, en todas sus manifestaciones”

La practica del yoga como herramienta socializadora

Preservación y defensa de la vida, el corazón del yoga social

Asegurar que: “ El corazón del yoga social es la preservación y defensa de la vida misma, en todas sus manifestaciones”, significa pues: liberación de toda forma de opresión y sufrimiento.

Liberación de la enajenación, del ensueño, la ilusión (“maya”), la ignorancia de sí y los apegos, tanto como la liberación de los prejuicios, ideas erróneas, conceptos imprecisos, engañosos y visiones sectarias. Es decir, ideologías separatistas, supremacistas o discriminatorias.

Las técnicas y métodos milenarios del yoga, han demostrado su efectividad, al ser experimentados por incontables maestros desde hace, por lo menos 5.000 años.

En este sentido, el Yoga Social propone un tipo lucha o esfuerzo similar al de la Jihad islámica, en su sentido filosófico verdadero, planteada como un esfuerzo invencible por doblegar nuestra propia naturaleza oscura.

“Esta Jihad constante significa estricta adhesión a la voluntad de Dios en todos los aspectos de nuestra vida”, según el Maulana Wahiduddin Khan en su libro “ La verdadera Jihad. Los conceptos de paz, tolerancia y no-violencia en el Islam».

YOGA significa liberación de toda forma de opresión y sufrimiento.

El significado real de Yoga

De acuerdo al Yoga, en su significado más puro de unión (“Yug”) del alma individual con el alma universal, el ser humano necesariamente incuba sus más altos principios y valores en el seno de la comunidad a la que el yogui o la yoguini pertenecen.

Es en el ámbito de sus relaciones sociales entre otras conciencias y corazones humanos, individuos, parejas, familias y grupos en comunión, en común unión con la naturaleza armónica, que desarrolla sus capacidades trascendentales.

En este sentido, el valor y la practica del Yoga Social se refleja, de manera similar, por el término Quechua Sumak Kawsay, que puede traducirse como “vivir bien”.

Es un término y praxis proveniente de las comunidades indígenas de la región andina, y que bien lo ha definido Ramírez como: “la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte dignas, el amar y ser amado, y el florecimiento saludable de todos, en paz y armonía con la naturaleza”.

Aún los yoghis, shadus, shiddis, swamis, sanyassas, jivanamuktas, monjes y ermitaños, abrevan, abrevaron y son alimentados, en sus valores fundamentales y costumbres superiores, en el grupo social que los ve nacer y crecer.

Por eso, lo social, lo comunitario, especialmente en nuestros días, cobra una relevancia sorprendente. El goce de una vida digna para todas y todos, no puede ser sino una consecución lógica para cualquier ser espiritualmente consciente.

El pensamiento budista expresado en la frase: “hasta que no se hayan liberado todos los seres sentientes, no se ha liberado nadie”, nunca pudo haber sido más vigente que en nuestros tiempos.

En tanto el sufrimiento humano someta a uno o una de nosotros, todas y todos estamos sometidos porque todas y todos somos UNO. Yug, unión, de nuevo.

El contexto social actual

Es cierto que la vida ha preservado y mantenido sus equilibrios y armonía por millones de años sin la presencia humana, sin embargo, en ésta época, donde los humanos hemos intervenido en los ecosistemas, pareciera que sólo vivimos para el gozo de más y más comodidades y un insaciable progreso material.

Pero en esta época moderna que nos ha brindado no sólo comodidades y progreso material, hemos visto también surgir amenazas como nunca antes en otros periodos de nuestra historia.

La destrucción y sobre explotación sistemática de la naturaleza, el resurgimiento de grupos políticos o religiosos racistas y violentos, la creciente división entre los extremadamente ricos y los extremadamente pobres, los ataques contra las mujeres y las guerras de baja intensidad entre otros, no parecen ser una señal de alentadora.

En un contexto social mundial, donde grupos aislados y minoritarios de hombres y mujeres, que veneran y se someten a lo material, al mercado y la economía como única meta y objetivo de vida, son quienes nos gobiernan, la consciencia social del yoga es un bálsamo efectivo para liberarnos de la ignorancia que genera tanto sufrimiento.

“El Yoga Social concibe que la dignidad humana es impensable sin justicia social y respeto irrestricto a los derechos humanos”.

Por sus acciones y omisiones, estos grupos conformados por seres de corazones y mentes envenenadas (kleshas, según el Yoga Sutra de Patanjali), son directamente responsables de haber erigido y seguir sosteniendo un imperio insustancial, falible y falso (“el imperio de las formas”, según el Muy Digno MAESTRE S.W.K.) que produce un sufrimiento que nos encadena infinitamente.

Sus acciones, pensamientos y emociones -hechas sistemas económicos, políticos, morales y sociales-, se imponen sobre la dignidad humana de las masas ignorantes y sin poder espiritual verdadero, el poder de la consciencia, y se imponen sobre todos los seres vivientes sobre el planeta tierra, dejando degradación, destrucción y muerte a su paso.

Conclusión

La practica del yoga Social es pues, un compromiso de responsabilidad social, ante la vida.

En este articulo hemos visto como el yoga, no solamente se relaciona con nuestro interior sino también con nuestro exterior, cumpliendo con uno de los principios básicos de la existencia y la ley de Correspondencia (El Kybalion) que la define: “Como es arriba es abajo y como es dentro es afuera”.

El yoga no solo tiene un sentido individual sino también colectivo, donde cada pequeña acción que el individuo realice enfocado a un desarrollo humano integral, un crecimiento humano, repercute en el entorno social, armonizando las condiciones individuales y colectivas.

En nuestro siguiente artículo, explicaremos un poco más en detalle los aspectos internos y sociales que han contribuido a que los seres humanos estemos buscando un desarrollo humano que sea consecuente con nuestro entorno y nuestras acciones.

También veremos cómo nuestro mapa interior, marcado por aspectos mentales, en ocasiones un tanto confusos, se reflejan también a nivel social, político, económico y cultural.

Te esperamos en nuestro próximo articulo donde hablaremos del Yoghismo como una propuesta para mejorar nuestra vida y la vida de todos quienes nos rodean.

<a href="https://turevistadeyoga.com/author/bensantamaria/" target="_self">Benjamín Santamaría</a>

Benjamín Santamaría

Nació en la moderna Tenochtitlán (Cd. de México). Fue designado primer Ombudsman de la Niñez y solicitó refugio en Canadá dónde fue designado primer Escritor en Residencia por parte de PEN Canadá, en dos universidades y un College. Concluyó su certificación como Profesor de yoga en el Sivananda Ashram de Quebec y en Yoguismo en México. Ha sido practicante de meditación zen por más de 45 años. Escribe para la niñez y adolescencia sobre temas sociales y desarrollo espiritual.

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