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El reto del yoga social

propuestas desde el yoga social

En nuestro primer artículo de esta terna, definimos el yoga social y, cómo la práctica del yoga nos puede llevar a mejorar las condiciones de vida del individuo y además de la sociedad.

Luego abordamos el tema de yoghismo como la base sobre la que se cimenta una nueva y, a la vez, milenaria tradición del yoga.

Conocimos, también, una serie de “dilemas” sociales, que pueden ser abordados desde la perspectiva del desarrollo de la conciencia y el desarrollo humano a través del yoga.

Ahora, en este artículo, vamos a tomar acción al respecto y vamos a ver cuál puede ser nuestro papel en el desarrollo social y cuál el impacto, a través del desarrollo humano, aportado a través de la práctica del yoga.

LAS PROPUESTAS DESDE EL YOGA SOCIAL

Cada mente y cada corazón, cada cuerpo entrenado, no intoxicado, ni alterado por ilusiones (maya), podría, efectivamente, terminar con la raíz de todo tipo de sufrimiento, en cualquier momento que nos decidiéramos y pudiéramos hacerlo.

Sí, es verdad, sufrimos porque queremos, y padecemos los gobiernos que nosotros mismos toleramos, alimentamos y sostenemos. Permitimos que otros pretendan tomar las responsabilidades que nos tocan en cuanto a nuestra familia, economía, salud, educación y cultura.

El reconocimiento de nuestros valores fundamentales, universales, intrínsecos y explícitos, el conocimiento de nuestros derechos y responsabilidades, límites y carencias, habilidades y virtudes y, sobre todo, el saber de nuestra historia, son un paso esencial para liberarnos.

Nosotras y nosotros alimentamos y sostenemos el abuso y la opresión de aquéllos seres desvalidos pero poderosos, porque nosotros les damos nuestro poder.

El reconocimiento de nuestros valores fundamentales, universales, intrínsecos y explícitos, el conocimiento de nuestros derechos y responsabilidades, límites y carencias, habilidades y virtudes y, sobre todo, el saber de nuestra historia, son un paso esencial para liberarnos.

SABER y OSAR , dos grandes responsabilidades de la sociedad

Dicen los INICIADOS: es preciso SABER para OSAR la liberación. Y el SABER, no es siempre dulce ni amable, como enseña Lao Tzé (“Las palabras verdaderas no son agradables, las palabras agradables no son verdaderas”). O como nos repitiera, por años, el MAHA GURÚ José Manuel Estrada: “La verdad no peca… pero incomoda”. Y sin embargo es urgente y necesario.

Saber el origen y destino de todo lo que nos afecta, saber el contenido de los productos que consumimos, cómo se fabrican, a costa de qué precio humano y qué tipo de impacto provoca en la naturaleza, saber los excesos y virtudes de cada líder. Saber todo es preciso. Creer es una ilusión del ego.

A menos que sea una creencia con base a lo comprobado. Shrada: yoga del conocimiento puro. De shrat (shrad): verdad, confianza total, fe total y dha: “situar en su lugar”, “dirigir la mente más allá”, según el Yoga Sutra de Patanjali.

Nosotras y nosotros alimentamos y sostenemos el abuso y la opresión de aquéllos seres desvalidos pero poderosos, porque nosotros les damos nuestro poder.

¿Por qué no se aplican todos los acuerdos y leyes a favor de las niñas y los niños?

¿Por qué la inmensa mayoría del planeta no goza de salario justo y vida digna?

¿Por qué se desperdician alimentos y recursos en todo el planeta?

¿Por qué las mismas pocas familias gozan de todos los privilegios y no las mayorías?

¿Quién construyó este orden?

¿Quiénes lo sostienen y por qué?

«Las palabras verdaderas no son agradables, las palabras agradables no son verdaderas»
M.G José Manuel Estrada

El yoga basa su enseñanza en el amor

La era del saber

En todas las escuelas espirituales y místicas, se asegura, que esta es la era del saber. Pues bien, ¡sepámoslo todo! especialmente las verdades incómodas que crean condiciones donde la mayoría es perjudicada grave y dolorosamente. Y esto, no está solamente vinculado a grandes compañías con intereses económicos sino también con nuestros gobiernos, bancos, iglesias, ejércitos y medios de comunicación.

Aprendamos y conozcamos, investiguemos todo acerca de nuestra naturaleza humana: sus delirios, fascinaciones, bajezas, fortalezas, egoísmos, destellos de genialidad y altruismo.

Conozcamos el origen de nuestras derrotas y grandezas, sin temor. Ya lo hemos visto todo a lo largo de la Historia. Especialmente en aquellos países considerados en la cola del desarrollo mundial: América Latina, la historia de nuestros todos los pueblos, es especialmente aleccionadora.

Desde las invasiones europeas hasta el domino estadounidense, nos televisan el horror de cada día y se transmiten las invasiones y guerras por demás injustas, mientras permanecemos inertes ante tales manifestaciones de violencia extrema contra nuestras hijas e hijos o las hijas e hijos de otros. ¿Hasta cuándo?

En este punto deberíamos plantearnos qué es lo que queremos ver y hasta cuándo. Son preguntas a las cuales, desde el yoga, surgen respuestas claras y precisas.

El reto consiste en saber y saberlo todo lo esencial: en lo individual y en lo social. Sólo el saber libera, aunque, muchas veces, duele. Comencemos pues por conocernos a nosotros mismos, a nosotras mismas; a saber quiénes somos de verdad.

El simple hecho de no temer conocernos en verdad, nos glorifica más que cualquier ceremonial.

“No hay nada nuevo bajo el sol”, dice el proverbio popular. ¿Y qué vamos a descubrir? ¡Lo mismo de siempre! Lo que descubrieron los hombres sabios y las mujeres sabias del pasado: que somos humanos, y que ser humanos significa lidiar con la luz y la sombra, en tanto no ascendemos al punto donde ni luz ni sombra nos perturban, porque somos luz a toda costa.

Somos luz de vida, luz eterna, luz radiante de consciencia. Esa consciencia espiritual en cada cosa.
Benjamín Santamaría

Naturalmente que vivimos en un mundo material. De efectos y causas físicas y químicas pero afirmar el espíritu no significa negar la materia. Respetar una opinión no nos confronta, necesariamente, con otras.

Los más grandes científicos son los más grandes rastreadores de lo divino, y los más elevados místicos son maestros de la ciencia, al comprobar, en sus laboratorios y teorías o en carne propia, las leyes que nos gobiernan.

La respiración perfecta del yoghi (pranayama), el conteo exacto de sus inhalaciones, retenciones y exhalaciones, en una posición determinada, con una concentración específica (ekagrata), en un tono de relajamiento justo, es sólo un ejemplo de ello.

El yoga social es una experiencia de vida

No haber practicado, jamás, ni haber disfrutado del néctar del yoga, no nos da derecho a juzgarlo. Sólo la experiencia y su práctica certifican al yoghi, pero más aún su vida diaria: cómo vive, qué come, cómo trata a los demás seres, cómo confronta la violencia, la seducción, el éxito o la derrota.

Eso avala su trascendencia. No, no debe haber yoghis borrachos, ni adictos, ni ególatras, ni ladrones ni lujuriosos ni genocidas. No nos engañemos. Como tampoco hay santos sólo por haber leído todos los libros de ocultismo o rezar cada mañana.

Mi propuesta de un Yoga Social se basa en el método del yoghismo, por un lado, como en la práctica del Noble Óctuple Sendero del budismo laico (no religioso) por el otro. El yoghismo y la meditación zen, que es con la que más familiarizado estoy.

Esto, no descarta la adhesión de otros métodos sinceros. Sistemas milenarios que han preservado, por medio de cadenas iniciáticas de conocimientos y saberes transmitidos de Maestro a discípulo y de labio a oído (no hay otra forma confiable), la quinta esencia de su efectividad.

No existen libros ni autores ni videos ni rituales mágicos que nos “hacen ver” de la noche a la mañana. El proceso es largo, tedioso a veces, difícil y lleno de sin sabores y seducciones pero también es dichoso, noble y pacífico mientras se ahonda en ello. “Amargo al principio, dulce al final”, me recuerda la divina Indra Kaur o Mua, maestra Kundalini y Guardían Dharma del Budismo.

Sólo un Maestro calificado (por su forma de vida y su pertenencia a un linaje milenario inmaculado) puede mostrar y recordarnos cómo desanudar el nudo existente, por lo menos en algún punto.. Se vive aquí y ahora. En el reino de los muertos están sólo sus recuerdos.

Dejemos de jugar, de dar vueltas, de regodearnos con las formas, los encantos, las lucecitas, los símbolos, los efectos especiales y vayamos el meollo del asunto. La esencia, lo que verdaderamente importa.

De acuerdo al Yoga Sutra de Patanjali, los ocho angas del yoga, parecen tener su asiento en la práctica del yama-niyama, entendido como: “Abstinencias” o “Refrenamientos”, y “Reglas” o “Normas de vida”.

Los cinco preceptos del Yama

  • Ahimsa
    No violencia, incluidos, pensamiento, palabra u obra.
  • Satya
    Aferrarse a la verdad
  • Asteya
    No tomar lo que no es de uno
  • Aparigraha
    No envidia, ni celos, ni derroche ni avaricia.
  • Brahmacharya
    Moderación en todo.

Apliquemos el yoga social en la política

¿Imaginan ustedes estos preceptos, hechos carne y vida, en cada uno de nuestros líderes y ciudadanos? ¿En la misma estructura de nuestros gobiernos? Eso es lo que el MAHA GURÚ Estrada envisionaba como: “Un gobierno Iniciático”. Un gobierno de sabias y sabios.

El yoga social invita a poner el sentido común en acción; simplemente a actuar en consecuencia evitando quejarse en todo momento. Si no te gusta algo cámbialo, si te engañan con lo que compras, no compres más eso, si te suben el costo de los servicios sin justificación averigua indaga y pon solución, se trata de indagar para conocer y conocer para actuar.

Hay muchos países y sociedades que así lo hacen: Canadá, Islandia (en donde los ciudadanos se negaron a rescatar a la banca y desecharon a los políticos por corrupción, destituyendo, pacíficamente, a todo el parlamento).

Naturalmente que enfrentamos, socialmente, grandes peligros. Si te quieren quitar la vida o destruir la de otros, ¿qué haces? Unión y Defensa ciudadana: no oponerse, no agredir, no colaborar con los agresores o tiranos. Ese fue el camino del Mahatma Gandhi, para convencer al mundo, y al Imperio Británico de que la India podía gobernarse por sí misma sin su intervención y opresión.

Y su base y fundamento social y político fueron: Ahimsa y Satya, dos grandes principios morales del yoga.

Construir mundos y comunidades autónomas sin la lógica perversa del mercado es una apuesta que cunde por América del Sur y casi nadie se entera por estar obsesionados con las luces de fantasía del Norte que se corrompe y fenece.

Comunidades auto suficientes donde se cultiva lo mejor: alimentos, artes y ciencias.

El yoga social es vivir con justicia social y en armonía interior: todas y todos y no sólo unos pocos.

La liberación de toda forma de opresión, es su meta.

En los siguientes artículos seguiremos hablando sobre el enfoque del yoga social, un aspecto que debería estar presente en la vida moderna, pero que por alguna razón aun sigue inexistente.

<a href="https://turevistadeyoga.com/author/bensantamaria/" target="_self">Benjamín Santamaría</a>

Benjamín Santamaría

Nació en la moderna Tenochtitlán (Cd. de México). Fue designado primer Ombudsman de la Niñez y solicitó refugio en Canadá dónde fue designado primer Escritor en Residencia por parte de PEN Canadá, en dos universidades y un College. Concluyó su certificación como Profesor de yoga en el Sivananda Ashram de Quebec y en Yoguismo en México. Ha sido practicante de meditación zen por más de 45 años. Escribe para la niñez y adolescencia sobre temas sociales y desarrollo espiritual.

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