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Ayurveda: alimentación y mente

Ayurveda Alimentación y mente

Siento que el progreso espiritual nos demanda que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios, sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal debería demostrarse no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos, sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye sin la menor duda una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu… Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.” 

Mahatma Gandhi

En el camino de la autorrealización, es fundamental tener una alimentación pura, fuera de la cadena de la violencia. Para poder acceder a nuestro Yo superior, consciente e inspirado, lo que comemos debe estar a la altura de nuestros más nobles pensamientos. La influencia del alimento en nuestro cuerpo, mente y sentimientos es el objeto de estudio de lo que conocemos como ayurveda.

El ayurveda es el legado terapéutico de la cultura védica, nacida cuatro mil años antes de Cristo en las márgenes del río Saraswati, cuando tuvo lugar el equinoccio de primavera en las estrellas de Géminis. Refleja la gran sabiduría curativa de una de las más grandes cunas de civilización del mundo.

Según el Charaka Samhita (1,41), texto sobre ayurveda atribuido al médico pakistaní Charaka que data del siglo II d. C., “El ayurveda es la ciencia que muestra las condiciones de vida apropiadas e inapropiadas, afortunadas o desafortunadas, lo que es favorable y lo que no lo es para la longevidad, así como la forma de valorar la vida en sí misma.”

Este camino es para quienes estén dispuestos a responsabilizarse de sí mismos. La salud es un regalo de Gaia, es nuestro estado natural. En este sentido “sano” significa estabilizado en el Yo. No hay salud sin autodisciplina ni autoconocimiento. Se trata de un trabajo personal; no hay curación sin fe. La Madre Naturaleza es tan generosa que nos muestra la enfermedad como oportunidad para reconocer nuestros errores, excesos e impaciencias, y poder luego realizar los cambios necesarios que nos liberen de los apegos y los impulsos para vivir en armonía con todo lo que nos rodea.

En sánscrito, ahamkara es un término relacionado con el egoísmo y el apego. El principio “yo soy” aglutina todos los aspectos de los que estamos compuestos: los 5 elementos que dan origen al cuerpo (tierra, agua, fuego, aire, éter), los órganos sensoriales y la mente. La cognición, la percepción, la memoria y todas las oscilaciones y construcciones mentales están relacionadas con el ahamkara. Esta fuerza de cohesión de nuestras células se asocia con el sistema inmune, es la que nos mantiene vivos y sanos. Malos pensamientos y malos hábitos conducirán a un ahamkara enfermo. Para aquel que busca la realización espiritual, el control del ahamkara y su trascendencia son fundamentales.

Ayurveda y alimentación sana

Ayurveda y alimentación sana

El sistema médico ayurvédico contempla el concepto de tres fuerzas íntimamente relacionadas con los elementos. Se trata de los tres doshas: vata, pitta y kafa. Kafa es considerada la dosha acuosa asociada al elemento tierra; es la fuerza que nos da la naturaleza para mantener la tierra del cuerpo suspendida en su agua en la adecuada proporción. Pitta es el elemento ígneo asociado también al agua; su función es hacer que semejantes contrarios cooperen entre sí. Vata está compuesta de aire y éter; su función es asegurar que exista el éter suficiente para que el aire se mueva en él.

Nuestra constitución está determinada desde el nacimiento y es para toda la vida; depende de los cuerpos de nuestros padres en el momento de la concepción. Cada uno de nosotros tiene un cuerpo y una mente completamente diferente a la de los otros. Cada constitución tiene una manera propia de abordar el manejo de las energías físicas y mentales.

Cada emoción en la mente produce en el cuerpo un sabor. Del mismo modo, ingerir un sabor crea en la mente una emoción. El dulce está relacionado con el concepto del dulce sabor del éxito y su aspecto negativo es la autocomplacencia. El agrio se vincula con la valoración, y su exceso con la envidia y los celos. El salado habla del gusto por la vida, su abuso lleva al hedonismo. El sabor picante al ser estimulante promueve la extroversión, en demasía produce impaciencia e ira. El amargo está conectado con la insatisfacción, la frustración y la pena; la amargura intensa nos disipa la ilusión obligándonos a afrontar la realidad. Finalmente, el sabor astringente denota introversión, si ésta es superabundante produce miedo e inseguridad.

“La vida vive de vida” es un proverbio sánscrito. Comer es un acto sagrado, debemos tomar conciencia entonces qué estamos sacrificando al comer lo que sea que estemos comiendo. Cada alimento, al ser ingerido está renunciando a su existencia individual. Los alimentos nutren tanto al cuerpo como a la mente y al espíritu. Así también existen muchos alimentos que no sólo no nutren, sino que envenenan. El prana o energía vital nos viene de la atmósfera y de los alimentos.

El estrés o la inadecuada respuesta al mismo puede enfermarnos, dado que deteriora el sistema inmunológico. Cuando la digestión física, mental y espiritual es la adecuada, se produce la cantidad justa de vata, pitta y kafa para que el organismo funcione correctamente. Dicho de otra manera, la base de todas las enfermedades es la indigestión.

Swami Satchitananda, autor del libro “Conózcase a usted mismo”, en el capítulo referido a la alimentación enfatiza estos conceptos. En sus palabras, “La naturaleza entera es mi madre. Ella da el alimento a todos y yo participo de esa comida para ganar sabiduría, imparcialidad, conocimiento y salud para hallar paz y gozo permanente. Pido comida con este propósito, deseando aumentar la tendencia sátvica de mi mente. Estoy comiendo para reunir energías con el fin de servir mejor a otros… No permitan que sus alimentos estén demasiado condimentados porque inquietan la mente y afectan el sueño. Aún los alimentos saludables, si se toman en cantidades inadecuadas no serán digeridos y fermentarán dentro de usted… Usted puede curarse a usted mismo: manténgase alejado del exceso de almidón o de azúcar… Examine sus sentidos, controle su lengua y practique pratyahara o control de los sentidos”. 1

La indigestión también puede ser mental. La mente es más difícil de aquietar que el cuerpo. El ayurveda considera que ante una enfermedad lo primero que debe hacerse es purificar el cuerpo, lo que luego permitirá armonizar a la mente.

La primera medicina para la indigestión es el ayuno que posibilita que la toxicidad se elimine de manera natural del organismo. Se recomienda hacer ayunos a base de agua o de jugos de frutas y verduras.

Para las enfermedades mentales, el tratamiento también debe contemplar la eliminación de la causa y luego la purificación de la mente. Los individuos vata tienden a crear miedo, los pitta tienden a la ira y los kafa a la autocomplacencia y la inercia. La meditación, los cantos devocionales y la repetición de mantras son medicación mental por excelencia; ya que dotan a la mente de calma y pureza, facilitando el discernimiento y la sabiduría. Estas prácticas tienen efectos sanadores en la dimensión psicológica.

Sri Sathya Sai Baba, en su maravilloso libro “Sadhana. El sendero interno”, nos explica la importancia de la dieta vegetariana y la práctica espiritual como sigue: “Los hombres consumen como alimento muchos seres vivos, vegetales, huevos, pescados, vacas, etc. y nacen como seres humanos debido a este consumo, pero como no han tenido la educación que les revele a Dios dentro de ellos, vegetan y permanecen embrutecidos sin tener la forma de elevarse más allá del estado humano en el que han sido precipitadamente colocados. La gran mayoría de los seres humanos ruedan de la matriz a la tumba siendo esclavos de los sentidos y las enfermedades que la esclavitud trae inevitablemente… Los profetas y los sabios de la India han puesto énfasis en la disciplina y han prescrito métodos para lograr la liberación”.2

 

1 “Conózcase a usted mismo”. Swami Satchitananda. Editorial Kier, 2012. Capítulo XXII.

2 “Sadhana. El sendero Interno”. Sri Sathya Sai Baba. Publicaciones Sai Ram. 2009. Página 55.

<a href="https://turevistadeyoga.com/author/lilianagarcia/" target="_self">Liliana García Vázquez</a>

Liliana García Vázquez

Maestra de Yoga, Psicóloga Social y Astróloga. Se dedica a la consulta personal, realiza y seminarios, conferencias, talleres de formación y entrenamiento de grupos en Argentina y otros países sobre el despertar de la conciencia y la liberación de patrones kármicos. Formada en Psicología Positiva y Psicología de la Religión, es además Especialista en Ayurveda (Bircham International University).

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